Kiko Veneno: El cantecito sonaba más africano, más andaluz, con otro tipo de texturas | Musicom

Kiko Veneno: El cantecito sonaba más africano, más andaluz, con otro tipo de texturas

diciembre 13, 2012 Sin comentarios »

 

El cantautor Kiko Veneno protagonizará mañana, viernes 14, la fiesta de quinto cumpleaños del bar El Patio de la Favorita, con un concierto en la sala Albéniz (21 horas. 12 y 15 euros), dentro de la gira de vigésimo aniversario de ‘Échate un cantecito’, su álbum más laureado. El artista –quien estará acompañado por Jimmy González (batería), Juan Ramón Caramés (bajo) y Raúl Rodríguez (guitarra)¬– tocará en una primera parte «los diez temas del disco seguidos», y después repasará canciones de diferentes épocas. Kiko Veneno habló con el MUSICOM.

–Su trayectoria es cuando menos curiosa. Se estrena en 1977 con un disco que se engrandeció con el paso de los años y con unos méritos incontestables. El segundo álbum de Veneno se hace esperar doce años y no cuaja, ni tampoco los dos primeros discos como Kiko Veneno. Y llega 1992 y resurge cuan Avé Fénix. ¿Ha encontrado alguna explicación a esa acogida tan extrema que ha tenido siempre su música?

-Depende mucho de las actitudes, la situación y también de mi forma de ser seguramente. Yo creo que tengo unos buenos mecanismos de búsqueda estética: la música, el estilo, el sonido, la sensación…, pero después buscar el negocio, la forma de poder llevar eso adelante y de expresarlo, me ha costado mucho trabajo, hasta que conseguí en el año 1992 un equipo potente alrededor mío, de gente bien puesta que me ayudara. Quizás pueda ser ésa la explicación.
–Tuvo que ser un productor inglés (Joe Dworniak) el demiurgo que acudiera a su rescate en 1992. ¿Qué fue lo que supo extraerle?

-Joe estaba ya consagrado como productor de la música española con los dos discos más importantes de Radio Futura (‘De un país en llamas’ y ‘La canción de Juan Perro’) y conocía la sonoridad del rock latino y de la música española. Y a la mía le dio un carácter más africano, eso fue lo que hizo. Los discos de Radio Futura eran más rockeros y cosmopolitas y ‘El cantecito’ fue un disco que sonaba más africano, más andaluz, con otro tipo de texturas. Es lo que tiene que hacer un productor: extraer el sonido y ponerlo en condiciones para que pueda llegar directamente de los creadores a la gente. A veces, los creadores tienen las ideas, pero falta el productor que te organice, que sea capaz de poner eso en orden y sabérselo ofrecer al público.
-Acaba de mencionar a Radio Futura. Dicen que Santiago Auserón fue otro apoyo esencial en aquel momento, sobre todo, en el tema de las letras. ¿Qué fue lo que más aprendió de él?
-Auserón no me ayudó en las letras, ni en las melodías, lo que me ayudó fue con su presencia, con su amistad y con el sistema de producción. El asunto era que yo le iba mandando las maquetas y a él le iban gustando y me daba pequeñas indicaciones, pero me dejaba continuar con mi trabajo y yo me sentí muy confiado. Cuando el trabajo estuvo más maduro, Santiago puso todo el sistema de producción suyo, con Joe Dworniak y con su oficina, al servicio de grabar el disco y eso ya fue el paso definitivo.

-¿Tiene alguna canción favorita es este disco o que considere que ha resistido mejor el paso del tiempo?

-Creo que las diez canciones han resistido muy bien el paso de los años. Yo disfruto tocándolas en directo ahora en esta gira y se me pasa el tiempo volando.
-¿Ha tenido la fortuna de controlar su obra artística o también sufrió intromisiones?

-Más o menos, sí, aunque tuve una época con más dificultades, que fue la que tú has dicho: entre Veneno y ‘El cantecito’. El disco de Veneno está producido por Ricardo Pachón, pero yo participaba mucho y los músicos, y sabíamos lo que queríamos hacer. Pero en ‘Seré mecánico por ti’ y en los discos posteriores, yo me veo solo y me costó realmente mucho trabajo. Hicimos cosas con diverso valor, pero siempre con corazón. Y, bueno, no se acierta siempre. Yo estaba buscando ahí qué podíamos hacer: son discos que resultan raros, sin una producción definida, sin apoyos y sin una línea de trabajo clara, estaba muy desconcertado, sobre todo, por la desaparición de Veneno. Y ya en el año 1992 es cuando cojo el toro por los cuernos y decido tirar p´adelante y hacer mi rollo como yo lo siento. Y es cuando me ayuda Santiago Auserón.
-¿Cómo ha sido posible la reedición del disco tras romper relaciones con la discográfica BMG?

-Yo esto siempre lo cuento más o menos igual: nosotros no somos nadie para romper relaciones. Las relaciones entre las compañías de discos y los músicos han sido siempre muy desiguales, en el caso mío especialmente, pero en todos los casos en general. Las compañías eran muy fuertes y nosotros no teníamos poder para elegir esto o lo otro, sino que teníamos que conformarnos con lo que nos pudieran dar o si no aceptar la oferta de otra compañía. No somos nosotros los que disponemos de las compañías, sino más bien que son ellas las que tienen el poder de disponer de los músicos.
-¿De quién se acordó cuando le concedieron el otro día el Premio Nacional de Músicas Actuales?

-No sé, no me acordé de ninguna persona en especial. Estaba ahí con los colegas en el pueblo de Olivares, que está al lado de mi casa, dando una clase práctica a los chavales del instituto, y después firmando autógrafos, y fue cuando me llamaron. Lo compartí inmediatamente con los profesores que me habían invitado.

-Este país es muy dado a encumbrar a artistas para acto seguido lanzarlos al mar. ¿Está preparado para lo que pueda venir a partir de ahora?

-No, conmigo no pasará eso, porque yo ya he pasado por esa etapa. Yo ya tengo 60 años y creo que ya estoy un poco al margen de eso. De todas formas, no me gusta esa mentalidad española de derribar todo lo que ensalza. Pero también hay que aceptar la parte positiva del anarquista que se rebela y que no quiere ninguna autoridad, ¿sabes? Esa es la parte positiva que pueda tener, la parte de humildad que nos corresponde a todo el mundo.
-Sus próximos proyectos son dos discos en colaboración con el uruguayo Martín Buscaglia y el catalán Refree. ¿Nos puede adelantar algún detalle de esos trabajos?

-Con Martín Buscaglia es un disco a medias, letra y música, y no se parece a ningún disco nuestro. Tiene un sonido muy peculiar, alegre, muy fresco, es artesanal y sale ahora en Montevideo, y quizás este mismo mes, en Buenos Aires. Y con Refree es un disco con un planteamiento sonoro y temático diferente a lo que venimos haciendo. Va a causar un poco de polémica, porque de pronto es como una especie de salto en el vacío, pero no es en vacío, porque vamos a un sitio muy rico, con muchas armonías, con muchas melodías y con mucho sabor; sobre todo, es un disco muy rockero, solamente hay unas rumbitas, pero no es tan latino.
-¿Y tiene previsto realizar una nueva gira con ese disco?

-Esperemos que sí, que os guste y que nos llamen para hacer gira, claro que sí.
-¿Hay algún proyecto musical que le gustaría materializar?

-Me gustaba mucho la idea de hacer algo con África. Cuando secuestraron hace tres años a los cooperantes catalanes en Mauritania, se endureció la cosa y suspendimos un viaje a Mali. Me habían llamado de la cooperación española para ir a cantar a Bamako y yo les devolví la invitación y les dije que quería hacer un disco allí con los africanos. Quería haber llevado a Enrique Morente para este proyecto, pero ahí se quedó. Luego, el gran maestro Enrique se murió y allí está la cosa medio en guerra. Ése era un proyecto, aunque yo personalmente me apunto a todo aquello que vea bonito.

-¿Si algún día decidiera cortarse la coleta, lo haría en silencio como el maestro Curro Romero?

-No lo sé, la verdad. No lo tengo claro. Si me la corto, me la cortaré p´alante, eso es lo que habrá.

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